¿AFECTA REALMENTE A LA VISTA DE LOS NIÑOS LA EXPOSICIÓN PROLONGADA A LAS PANTALLAS?

En la actualidad, las actividades de ocio que los niños realizan han cambiado: la televisión y los ordenadores se han colado en nuestras vidas a gran velocidad. Pero, ¿de qué manera perjudica esto a la vista de los más pequeños?

Para hablar de este tema contactamos con la doctora Ana Wert, miembro del Departamento de Oftalmología Pediátrica, Estrabismo y Neuroftalmología de IMO, quien nos da una clave para entender el aumento de las personas con miopía: el exceso de visión próxima debido a nuestro estilo de vida actual.

Pregunta-. En los últimos años se ha producido un cambio en cuanto a las actividades realizadas por los niños en su tiempo de ocio. Ver la televisión o utilizar el ordenador han reemplazado a otro tipo de juegos en los que las pantallas no eran necesarias. ¿Cómo influye esto en la vista de los niños? ¿Perjudica realmente a la vista la exposición prolongada a las pantallas?

Respuesta-. Todas estas actividades de ocio, unidas a las responsabilidades académicas y tareas escolares, hacen que los niños pasen muchas horas mirando de cerca. Este exceso de visión próxima (que también afecta a los adultos debido al estilo de vida actual) hace que se esté produciendo una miopización progresiva de la población. Es decir, como utilizamos poco la visión de lejos, hay una tendencia a que cada vez seamos más miopes.

No estamos hablando de miopías de alta graduación sino de miopías funcionales, entre -0.5 y -2.00/-3.00 dioptrías, en personas que no tienen predisposición genética a ser miopes pero que están muchas horas leyendo, delante del ordenador o de la tablet, jugando con videoconsolas, etc.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que en el desarrollo de estas actividades los niños (y también adultos) puede que entrecierren los ojos a menudo, se los froten recurrentemente, parpadeen más de lo habitual etc. Esto se debe a la astenopía o fatiga visual, que produce síntomas como sequedad ocular, sensación de cuerpo extraño, picor y enrojecimiento ocular, lagrimeo constante e, incluso, mareos y dolores de cabeza.

Pregunta-. ¿Podríamos decir que en la actualidad los problemas oculares se producen a una edad más temprana que antes de la llegada de la televisión y el ordenador a nuestro día a día?

Respuesta-. En lo que se refiere a los síntomas de la fatiga visual, sí que es cierto que antes no solían darse en los niños y eran más propios de personas adultas con ojo seco, con una mala corrección de su presbicia o que pasaban largas jornadas laborales en la oficina, por ejemplo.

Pregunta-. ¿Hay alguna preocupación especial en este sentido entre el personal sanitario? ¿Cuáles son los retos de la sanidad al respecto?

Respuesta-. No, porque no estamos hablando de patologías oculares graves que puedan provocar una pérdida severa de visión.

Respecto a la miopización de la población, se puede solucionar fácilmente con corrección óptica, lentes de contacto o cirugía refractiva y, en cierto modo, es una consecuencia inevitable del estilo de vida actual: el hombre prehistórico era menos miope porque necesitaba ver de lejos para cazar, pero las tareas y trabajos del hombre actual son distintas y, por tanto, sus demandas visuales también son diferentes. Aunque un joven que desde pequeño dedica muchas horas al estudio y se está sacando la carrera de medicina tiene más posibilidades de ser miope (a pesar de no tener antecedentes familiares), no se puede renunciar a ello.

Pregunta-. Hay personas que hablan de ejercicios para mejorar la vista, otras hablan de menor exposición a la televisión o el ordenador… ¿qué debemos hacer para cuidar nuestra vista?

Respuesta-. Los especialistas recomendamos que, en la medida de lo posible, los niños realicen actividades o extraescolares al aire libre para compensar el exceso de visión cercana. A la hora de estudiar, por ejemplo, también aconsejamos que lo hagan delante de una ventana para que así, en los momentos en los que están pensando, levanten los ojos del libro o del ordenador y puedan mirar a lo lejos a través de ella.

Además, no podemos olvidar que para cuidar la salud ocular infantil y sentar las bases de un buen estado visual en la edad adulta es fundamental que los niños acudan periódicamente al oftalmólogo. El objetivo es diagnosticar precozmente patologías pediátricas que, si no se detectan y tratan a tiempo, tienen un peor pronóstico e, incluso, pueden convertirse en crónicas. Hemos de tener en cuenta que la visión de los niños se encuentra en desarrollo durante la primera década de vida; periodo sensible en el que el tratamiento resulta más sencillo, rápido y efectivo.

Por ello, recomendamos una primera revisión al nacer para descartar anomalías congénitas y, a partir de los 3 años, cuando el niño ya colabora con el especialista, una revisión anual hasta los 10. Desde esa edad a los 16, suele indicarse un control cada dos años, aunque deberá seguirse siempre la pauta marcada por el oftalmólogo en cada caso.

Fuente: Diario Dicen. Agradecemos al diario la entrevista cedida para informar a nuestros lectores y socios afectados de miopía y otras enfermedades relacionadas con las pantallas.

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