LAS MIRADAS DEL PRADO: CURIOSIDADES DE LOS OJOS VISTAS DESDE EL OJO DE UN OFTALMÓLOGO

No hay duda de que los ojos son nuestra ventana al mundo y nuestro mejor elemento de expresividad. Su poderío es tal que abarca muchas facetas de la vida. Enrique Santos Bueso (Torrejoncillo, 1968) ha fundido dos de ellas en su libro ‘Oftalmología en el Museo del Prado’, en el que se traza un recorrido por la pinacoteca madrileña con el hilo conductor de los ojos o el tratamiento médico de enfermedades visuales.

Santos Bueso ejerce su profesión el hospital clínico San Carlos de Madrid. Su pasión por el arte se remonta a mucho tiempo atrás. «Durante mi época de universitario, cuando estudiaba en Badajoz y viajaba a Madrid, iba mucho al Prado», recuerda. Cuando se especializó en Oftalmología aterrizó esa idea, la de ir localizando patologías oculares en los cuadros de esta pinacoteca y agruparlas en una publicación.

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Propone también crear una ruta muy concreta dentro de un Museo que resulta inabarcable si nos proponemos verlo en su integridad. Su propuesta se concretó en un libro editado por laboratorios THEA que se presentó en Sevilla, durante la reunión de la Sociedad Española de Oftalmología. La obra, escrita en colaboración Julián García Sánchez y Josefa Vinuesa, también oftalmólogos, está agotado, pero dado el interés que está despertando su contenido tal vez se pueda reeditar. Gran parte de los capítulos fueron apareciendo, como artículos, en la revista ‘Los archivos de la Sociedad Española de Oftalmología’. La publicación cuenta con láminas de cada una de las obras a las que se hace alusión, cedidas por el Museo del Prado, y cuenta también con un detalle visual del elemento que centra la atención de cada una de las pinturas seleccionadas.
El recorrido que propone Enrique Santos Bueso, y que duraría, en tiempo real, una hora y media, incluye 34 obras. Hay autores distintas etapas y escuelas, y obras culmen de la historia del arte como ‘Las Meninas’, de Velázquez, o ‘El jardín de las delicias’ de El Bosco. En el primero se pone el foco en la óptica, en el reflejo de la escena en el espejo, y en el segundo se resalta el detalle de la órbita de la calavera atravesada por una lanza.

En algunos casos la relación con el mundo de la Oftalmología es evidente, como en los cuadros ‘La curación de Tobías’, de Bernardo Strozzi o ‘El escultor ciego’, de José de Rivera. En otros casos, la lectura es un poco más fina. Por ejemplo en ‘La vista’, de Pedro Pablo Rubens, hay una serie de objetos relacionados con la visión, y en donde aparece también, dentro del cuadro, la obra ‘La curación del ciego’. Leyendo esta obra, uno puede apreciar todo tipo de problemas visuales representados.

«Es una leyenda urbana que El Greco pintara las figuras alargadas por sufrir astigmatismo»
En esta especial visita también entra una copia de ‘La Gioconda’, del taller de Leonardo da Vinci. Y aquí, el retrato que ha causado más misterio en el mundo del arte queda detallado con todas sus características oculares. «Tenía hiposfagma en el ojo derecho y conjuntivocalasia en el ojo izquierdo», explica el médico cacereño. Para entendernos, unos vasos sanguíneos rotos y síndrome de ojo seco.

La modelo utilizada para la Gioconda padecía del síndrome de ojo seco según el médico cacereño

También puede verse la abundancia de anteojos y gafas en cuadros como ‘Los poetas contemporáneos. Una lectura de Zorrilla en el estudio del pintor’, de Antonio María Esquivel y Suárez de Urbina. Las gafas no son muy habituales en los cuadros del Prado, por el periodo temporal que abarca. Aquí, en este cuadro, es curioso el catálogo de este elemento que puede verse. En el siglo XIX la gente que necesitaba gafas podía tener unas para toda la vida. Hoy es un complemento que tenemos hasta por partida doble.

Son también llamativas las gafas de San Jerónimo en la obra de Marinus van Reymerswaele. Es un cuadro de 1547 y en la que se muestra la senectud en la vida de este santo. Sobre el escritorio, varios símbolos de sabiduría y actividad intelectual como las cartas, libros y legajos. También hay una pluma y un tintero. La fugacidad de la vida quedan representadas en una vela a punto de consumirse y también en un cráneo sobre la mesa.

Los diagnósticos que Santos Buesa ha hecho son, tal y como él apunta, «de presunción», ya que esos pacientes no se pueden explorar. «Hay evidencias en muchos de ellos, como por ejemplo el estrabismo que se ve en el niño endemoniado de ‘La Transfiguración’, de Giovanni Francesco Penni, o la atrofia del globo ocular del cuadro de Tegeo».

También hay mucha presencia de Santa Lucía, la patrona de la vista. «Son detalles muy minuciosos, he descubierto seis Santa Lucías en el Museo del Prado, me hizo mucha ilusión descubrir una de sus imágenes en un retablo, en una entrecalle de la obra», cuenta. La oftalmología moderna, tal y como cuenta este doctor, es cosa de hace cincuenta años, por lo cual, se ven patologías que probablemente a día de hoy tendrían cura.

Hay obra de El Greco en esta compilación. Acerca de la creencia de que el pintor sufría astigmatismo y que por eso pintaba figuras alargadas este autor asegura que «es una leyenda urbana que ha ido de boca en boca desde principios de siglo, en 1913 un oftalmólogo aragonés publicó un artículo y generó una polémica que ha durado hasta nuestros días, pero en realidad El Greco pintaba así porque quería, fue un pintor que rompió con los cánones de la época».

Goya

Francisco de Goya, uno de los pintores españoles más universales, tiene también una presencia destacada en este libro. Hay tres obras suyas que Santos Bueso selecciona dentro de esta temática. La primera de ellas es ‘El pintor Francisco Bayeu’. Sus ojos padecen blefarocalasia y madarosis, es decir, bolsas y pérdida de pestañas. En la obra ‘Los duques de Osuna y sus hijos’, de Francisco de Goya, varios de sus integrantes padecen falta de asimetría ocular. Perteneciente a las pinturas negras, ‘Las Parcas o Átropos’ aborda un asunto más general, el del fin de la vida, que de una forma inevitable, nos ha de llegar a todos. La oscuridad y esas miradas apocalípticas de la muerte inspiran esta obra.

Santos Bueso acaba de recibir el Premio Nacional de Oftalmología y Humanidades, concedido por la asociación ‘Cultura Viva’. Este médico reivindica el lazo entre ambos mundos. «El modelo sanitario actual, que estamos copiando el anglosajón y norteamericano, de saber cada vez más pero de cosas muy concretas, nos está haciendo perder la figura de médicos humanistas como Gregorio Marañón o como Mario Esteban de Antonio».

Cree que es importante recuperar ese perfil de médico interesado por la literatura y por el arte. Cuenta que desde la Sociedad de Oftalmología, desde el grupo de Historia y Humanidades, que integra, hace muchas actividades para fomentar estos intereses.

Fuente: HOY Cristina Núñez ©

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