GAFAS PREMONTADAS DE FARMACIA: ARTÍCULO CIENTÍFICO DE LA PRESBICIA SIMPLE

Partiendo de un análisis de la capacidad de acomodación del ojo humano, el autor revisa uno de los trastornos de visión más frecuentes en la población general: la presbicia simple. Asimismo, aborda las posibilidades de corrección de este trastorno mediante el uso de gafas premontadas, habitualmente de venta en farmacias.

La acomodación es la capacidad del ojo de enfocar objetos a varias distancias. El ojo acomoda, cuando es posible, casi instantáneamente, por la interacción de dos fuerzas:

La elasticidad de la cápsula del cristalino. Al disminuir la tensión en el ligamento zonular del cristalino (zónula de Zinn), el cristalino aumenta su convexidad más en la cara anterior que en la posterior. Esta capacidad del cristalino de abombarse disminuye con la edad.

Contracción del músculo ciliar, que actúa a través del ligamento zonular, relajándolo y permitiendo al cristalino aumentar su poder dióptrico.

OJO EMÉTROPE

Considerando el ojo humano como un sistema dióptrico compuesto por lentes convergentes en la retina, se define como punto lejano de la lente el punto más distante en el que un ojo puede ver un objeto claramente.

Se denomina emétrope al ojo que es capaz de enfocar las imágenes procedentes del infinito en la mácula sin necesidad de hacer ningún esfuerzo de acomodación

(fig. 1).

03v14n06a06014fig001.jpg

En un ojo humano emétrope en teoría el punto lejano está en el infinito, aunque a efectos optométricos lo situamos a seis metros. El punto próximo es el punto más cercano en el que un ojo distingue un objeto claramente, y en un ojo emétrope varía con la edad. La distancia entre ambos puntos, próximo y lejano, se denomina amplitud de acomodación, que suele ser igual y simétrica en ambos ojos. El córtex visual interpreta la borrosidad de la visión y regula la contracción del músculo ciliar, aumentando el poder dióptrico del cristalino y aumentando la acomodación. Se necesita menos acomodación para ver objetos grandes que para ver objetos pequeños, puesto que el hecho de verlos borrosos no impide su reconocimiento

Las potencias de las lentes convergentes se miden en dioptrías positivas. Una lente de una dioptría es aquella capaz de hacer converger los rayos luminosos paralelos a una distancia de un metro de su centro.

Una de dos dioptrías enfocaría la imagen a uno o dos metros (50 cm) y sucesivamente, siendo la distancia focal en metros la inversa de su potencia en dioptrías. La amplitud de acomodación, como se ha dicho, varía con la edad. Puesto que en un ojo emétrope el punto lejano se mantiene en el infinito (a seis metros), lo que varía es el punto próximo, que se va alejando (tabla I y fig. 2).

03v14n06a06014fig002.jpg03v14n06a06014tab001.gif

PRESBICIA

Con estos conceptos básicos de óptica y fisiología ocular podemos definir la presbicia como el defecto de refracción que aparece cuando la incapacidad de reconocer claramente objetos cercanos se hace sintomática, es decir, cuando el punto próximo de visión (que se aleja con la edad) se hace mayor que la distancia de trabajo. Por tanto, la presbicia dependerá del estado refractivo previo, de la edad del sujeto y de sus requerimientos de visión. Así como los errores refractivos son la causa principal de visión borrosa, las anomalías de acomodación provocan visión incómoda.

La presbicia es la anomalía acomodativa más común de la edad adulta, y depende como se ha dicho de:

Los requerimientos visuales del individuo. Comenzará antes en una persona que trabaje con miniaturas que en otra que trabaje con objetos mayores.

La iluminación. Aumentando la iluminación se incrementa la contracción del esfínter pupilar (miosis), y se aumenta la profundidad de campo (acercando al ojo el punto próximo).

El tamaño del objeto.

La distancia de trabajo.

La longitud de los brazos. La presbicia comienza antes en una persona de estatura corta y brazos cortos que en una alta, puesto que hay incapacidad física para alejar el objeto de los ojos. El individuo verbaliza su problema diciendo: «Se me ha quedado corto el brazo para leer».

La personalidad del sujeto, que no reconoce la presbicia y la disimula mediante compensación de la iluminación, distancia de trabajo, tamaño del objeto, etc.

La presbicia se hace sintomática hacia la cuarta década de la vida, por disminución gradual de la elasticidad de la cápsula del cristalino y por aplanamiento del cristalino al envejecer, lo que reduce su poder dióptrico, y no por debilidad del músculo ciliar. Aparece antes en hipermétropes no corregidos que en miopes, que aprenden a quitarse sus lentes de lejos para mirar de cerca.

CORRECCIÓN DE LA PRESBICIA

Si la distancia de trabajo para visión próxima normal es de 28 a 35 centímetros, de acuerdo con la tabla de amplitud de acomodación, las molestias deberían aparecer a los 45 años (25 centímetros) y no a los 40 (30 cm). Esto es así porque para trabajar en visión cercana se requiere un esfuerzo permanente de acomodación de una dioptría. Una visión confortable es la que tiene en reserva aproximadamente una tercera parte de la acomodación.

Por lo tanto, debe recomendarse la corrección de la presbicia en sujetos emétropes alrededor de los 40 años, antes quizás en pacientes hipermétropes corregidos y siempre en función de los requerimientos de visión del usuario.

Gafas premontadas

Las gafas premontadas para la corrección de la presbicia simple de autoprescripción son una buena solución para la población emétrope o hipermétrope o miope débil (0,5 a 1 dioptría), con simetría entre ambos ojos para su emetropía o defecto de visión, con astigmatismo igual o inferior a media dioptría, y con una morfología facial «normal» (distancias nasopupilares simétricas y distancia interpupilar para visión próxima alrededor de los 62 mm). Debemos aceptar que no todos los casos de presbicia pueden corregirse con este tipo de gafas, y que la autoprescripción de ayudas para visión próxima no sustituye la visita al oftalmólogo. Detrás de una buena visión puede haber patología oftalmológica grave que sólo puede ser detectada mediante una exploración completa a manos de un profesional cualificado. De cara a la determinación de las necesidades de ayuda visual deben tenerse en cuenta los aspectos que se describen a continuación.

GUÍA PARA DEFINIR LAS NECESIDADES DE AYUDA

Para el establecimiento de las necesidades visuales de cada individuo es necesario precisar cuál es su actividad visual principal y secundaria, saber si su presbicia ha sido o no previamente tratada y conocer algunos aspectos estéticos.
Actividad visual principal

Se deben tener en cuenta los siguientes factores:

Tamaño del objeto que necesita mirar (letra de periódico, costura, sellos, etc.).

Tipo de impresión de las letras o dibujos que se van a mirar.

Contraste (negro sobre blanco, colores).

Iluminación disponible para el trabajo de visión próxima. A mayor iluminación, mayor miosis y mayor profundidad de campo, por tanto, menor adición para visión próxima.

Necesidad de cambiar de distancia de mirada (trabajo sentado en una mesa, mirando al interlocutor, en la calle, etc).

Actividad visual secundaria

Se deben tener en cuenta los siguientes factores:

Aficiones. Por ejemplo, para tocar un instrumento musical como afición, la potencia de las lentes deberá ser menor que para la lectura, puesto que las partituras se colocan más alejadas que los libros, periódicos etc. para la lectura.

Tiempo durante el que deben usarse las gafas. A mayor potencia dióptrica se podrán ver objetos menores, pero la fatiga será mayor. Pueden recomendarse unas gafas para rellenar un boleto de la quiniela más potentes que las que se recomendarían para leer una novela.

Necesidades de movilidad y posición: son distintas para un dentista, para un peluquero o para un escalador. No son adecuadas en uso continuado para un sujeto que por su estado físico camine con bastones y necesite mirarse constantemente a los pies, pero sí para alguien que suela leer mientras pasea.

Posición en el trabajo. Para la lectura estando sentado en una mesa, la distancia es mayor que cuando se lee recostado en una butaca.

Tratamiento óptico previo

Es importante prestar atención a un factor como es el uso previo de otras gafas de presbicia. Un sujeto al que se recomienden unas gafas de lectura en función de su edad solamente, no quedará satisfecho si previamente usaba sin problemas unas gafas con el doble de potencia de la que racionalmente debería usar.

Aspectos cosméticos

Un sujeto que no se encuentre cómodo con su aspecto es posible que prefiera renunciar a la corrección de la presbicia.

CANTIDAD DE ADICIÓN NECESARIA PARA LA VISIÓN PRÓXIMA

De cara a determinar la cantidad de adición que un individuo requiere para optimizar su visión próxima deben tenerse en cuenta los siguientes factores:

Una vez establecidas las necesidades de visión, la adición debería ser evaluada con el mismo tamaño y tipo de material que el individuo quiere mirar: si necesita unas gafas para leer el periódico, debería comparar las gafas mientras lee un periódico y más o menos con las mismas condiciones de iluminación.

Debe tenerse en cuenta que la determinación de la adición de cerca no es la determinación de la agudeza visual cercana corregida, es decir, no debemos forzar al sujeto para que vea las letras menores de los optotipos si lo que desea es mirar las fotografías de una revista.

Puesto que los optotipos están diseñados en función de medias aritméticas de mediciones en sujetos, y puesto que no existen sujetos «estándar», no deberíamos nunca recomendar adiciones en función de la edad del individuo y de los optotipos: el sujeto desea ver «bien», no ver las letras más pequeñas de unos optotipos.

Los recambios de las gafas de lectura entre media y tres dioptrías deberían hacerse en escalones de media dioptría, la mayoría de las veces en intervalos de dos a tres años. Las adiciones mayores de tres dioptrías y media deberían reservarse al profesional especializado.

Es posible que una persona note que a pesar de ver bien los optotipos, sus gafas le resultan demasiado fuertes. Esto se debe a que cuando se prescribe una adición para visión próxima, la relajación de la acomodación provoca concomitantemente una insuficiencia de convergencia.

En estos casos debería recomendarse una adición menor. En caso de que con la adición menor el sujeto no consiguiera ver bien, probablemente necesitará gafas de cerca con prismas convergentes, por lo que es conveniente abstenerse de recomendar unas gafas premontadas y recomendar la visita a un oftalmólogo.

Los hallazgos en la medición de los efectos de refracción (la optometría) no deben ser necesariamente los que se prescriban. No tener en cuenta este hecho puede traducirse en insatisfacción del usuario. Por lo tanto:

a) Deberían evitarse los optotipos con tipos de letras muy pequeños (20/20, trabajos de gran precisión), puesto que no corresponden al tamaño de los objetos que se usan en la vida habitual.

b) Es conveniente indicar la menor adición que dé mejor visión para los requerimientos del paciente, puesto que todos los présbitas verían «mejor» con cuatro dioptrías que con tres.

c) Hay que confirmar con pruebas en su lugar de trabajo que las lentes recomendadas son las que realmente necesita.

d) Hay que evaluar la postura de trabajo del usuario.

e) Recomendar utilizar más iluminación a la vez que más adición cuando sea necesario el cambio de gafas. Esto incrementa la profundidad de foco y la amplitud de la zona de visión.

f) Explicar al usuario para qué sirven exactamente esas gafas, y que es posible que no vean bien a más distancia que para la que las han probado.

Normalmente, un présbita refiere que ve mejor por la mañana, y que la vista se le cansa al llegar la noche. Esto se debe a dos causas.

El resto de acomodación disponible es mayor a primera hora, tras despertarse, y además, suele haber mayor iluminación de mañana que al atardecer.

Cabe señalar que mucha gente nota sólo la vista cansada por la tarde, porque es cuando más usa la visión cercana, para leer o coser, y no utiliza la visión cercana en su actividad laboral.

CARACTERÍSTICAS DE UNAS BUENAS GAFAS PREMONTADAS

Se enumeran, a continuación, las características que deben reunir unas buenas gafas premontadas para corregir la presbicia simple:

En cuanto a los cristales, independientemente del material, deben ser: transparentes, ligeros, irrompibles, inastillables, graduados sin error.

En cuanto a las monturas: no deben causar daño sobre las zonas de apoyo (dermatitis alérgicas o de contacto); deben ser rígidas (que mantengan la forma y dimensiones), perfectamente pulidas y ligeras; deben resistir la acción de los ácidos segregados por la piel; su color no se debe modificar con el uso.

Siguiendo estas normas, podrá mejorarse el cansancio visual de un segmento importante de la población sin defectos oculares previos.

 

DATOS: DR. JOSEP TUÑÍ PICADO

Médico Oftalmología

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s