LA ESCLERÓTICA Y LA ESCLEROLOGÍA (PARTE BLANCA DEL OJO)

Tradicionalmente el diagnóstico iridológico se ha basado en la observación del iris, pero no debemos olvidarnos de los demás signos que se pueden presentar en el globo ocular.

El estudio de la esclerología fue iniciado por H.W. Schimmel, Josef Angerer y Rudolf Schnabel, y otros autores posteriores como René Bourdiol lo abordan siempre previniendo de la provisionalidad de los datos expuestos.
Las aportaciones estrictamente iridológicas al campo de la esclerología consisten en relacionar el mapa del iris con los diferentes vasos que transcurren por la esclerótica.

A diferencia de la esclerología vascular, todas estas otras interpretaciones son hipotéticas y no se basan, en principio, en estudios clínicos on en relaciones anatómicas o histológicas comprobadas, por lo que advierto al lector que los estudie con espíritu crítico y afán de investigación.

La esclerótica es la cápsula fibrosa más externa del globo ocular, que por su parte anterior se vuelve transparente y da lugar a la córnea.
Pero la esclerótica, no es exclusivamente blanca, sino que presenta numerosos capilares, importantes en el diagnóstico de problemas de tipo circulatorio.
Según la mayoría de autores, la presencia de un vaso que acaba cerca de un sector determinado del iris, o bien de un vaso en forma de V, o con un codo cerca de un sector determinado, nos indicaría una afectación del sector topográfico correspondiente del iris.
Así, un vaso grueso y recto indicaría un estado congestivo, un vaso en V indicaría una tendencia espástica y un vaso en U indicaría un edema sanguíneo provocado por un obstáculo.
Existirían una serie de signos generales, sin una localización iridológica correspondiente, como serían los vasos en forma de coma (hipertensión) o zigzagueantes (insuficiencia venosa), pero que, como vemos, ya guardan una relación mucho más estrecha con las esclerología vascular.

Valoraremos los vasos sanguíneos, su disposición, número y estructura.
La esclerología no es un método diagnóstico, sino de valoración pronóstica, valorando la repercusión de la patología sobre todo el sistema vascular.
Mujer 63 anos. Presenta un problema de insuficiencia circulatoria moderada-alta. Antecedentes de hepatitis. En la esclerótica observamos una vénula enormemente dilatada, que nos indica una importante fragilidad de la pared venosa.
-EXPLORACIÓN DE LA ESCLERÓTICA

Lo más importante será diferenciar las redes venosas de las arteriales.
Las arteriolas tienen una coloración más pálida y roja que las venas, debido a su menor calibre y a la menor oxigenación de la sangre venosa.
La diferencia de coloración entre arterias y venas es de gran importancia, ya que las venas de color amoratado tienen un especial interés en el diagnóstico.

Lo que nos interesa es el color general de las arterias y venas, indicándonos su grado de oxigenación. Las personas que padecen dificultad de oxigenación de la sangre, suelen tener una tendencia a la coloración oscura de los vasos de la esclerótica.
Las arterias tienen una mayor tendencia a retorcerse, ya que tienen una capa muscular y son de calibre más pequeño que las venas.
La pared de las vénulas es más fina y elástica, estando además desprovista de musculatura, provocando una visión más nítida de su contenido, y en casos anómalos, una mayor facilidad para que el plasma exude hacia el exterior y forme señales de acúmulo como la franja venosa.

-OBSERVACIÓN

-Coloración:
La esclerótica, se trata del blanco del ojo que, en ocasiones, no tiene un color blanco puro, sino que presenta varias tonalidades.
Tenemos que tener en cuenta que en los niños de corta edad, la esclerótica muestra una coloración azulada, que no tiene ningún valor patológico.

En las personas ancianas o que han envejecido de forma prematura, el color blanco pierde su intensidad y brillantez, teniendo un aspecto mate y sucio.

Hay coloraciones que nos delatan la presencia de alteraciones, como el ojo amarillo o amarillento, propio en personas que sufren ictericia por exceso de bilirrubina. Este signo se encuentra en enfermos hepáticos graves, pudiendo adquirir una tonalidad tan fuerte que llegue a un color ocre, marrón o incluso verdoso. Es un signo interesante de observar, ya que nos afirmará una sospecha de problemas hepáticos

El color amarillento también es típico en personas que padecen un proceso canceroso. Esta coloración amarillenta también se expresa en toda la piel de la persona afectada.

En alteraciones importantes de la sangre o enfermedades cardíacas, observaréis un enrojecimiento general de la esclerótica, debido a la presencia de hemorragias más o menor difusas.

En personas que están intoxicadas por el abuso de medicamentos, podéis observar depósitos de coloración más o menos sucia que van desde el amarillo al grisáceo.

-La red vascular:
Tenéis que distinguir dos procesos básicamente diferentes, que nos indicarán alteraciones en la configuración normal:

-La abundancia de vasos, llamado también como el ojo rojo.

-Vasos sanguíneos estables pero de configuración anormal, que indicarán una alteración en la pared vascular (dilataciones, espasmos, etc.) o una alteración en su contenido (aumento de presión o hemorragias).

-Signos generales:

-Paralelismo vena-arteria:
Las venas y las arterias suelen ir emparejadas manteniendo un cierto paralelismo. Mientras que la arteriola, de color algo más claro, sigue un trayecto más rectilíneo, la vénula, de color más oscuro y calibre más grueso, discurre discretamente más serpenteante.

Pensad que este paralelismo no es jamás perfecto, por eso valoraremos las alteraciones en el paralelismo cuando observemos varias parejas de vasos que inician su trayecto paralelamente para acabar netamente desviados el uno del otro.
-Coloración:
Valoraremos especialmente la coloración de las vénulas, que puede ir desde el rosado al rojo vivo y al morado intenso. Las coloraciones más oscuras son de peor pronóstico que las claras.
La coloración, como anteriormente he comentado, nos indicará el grado de oxigenación de la sangre. Cuando más oscuro sea el color menor oxígeno llevará la sangre.
-Signos que indican el estado del tono vascular:

-Tortuosidades:
Este signo se presenta normalmente en la red venosa. Las vénulas presentan una forma intensamente serpenteante, y en general se nos muestran también engrosadas.
Las tortuosidades son un signo de insuficiencia circulatoria periférica.

-Rigidez:
Este signo sólo lo observaréis en las arteriolas, demostrándonos un estado de arteriosclerosis.

En algunos casos aparece el llamado “signo en espaldera”, formado por una serie de arterias más o menos paralelas y rectas, que nos recuerdan al las espalderas de los gimnasios. Esta rigidez es más frecuente en personas con colesterol y/o hipertensión arterial.

-Espasticidad:
Este signo es otro de los presentes en la hipertensión arterial.
La espasticidad se nos muestra en las arteriolas de la esclerótica como la presencia de pequeños nudos, delimitados por estrechamientos de la arteriola, producidos por una tendencia espástica.

Cuando observéis este signo, tendréis la impresión de que la trayectoria arteriolar está como interrumpida.

Este signo no se observará jamás en las venas, ya que estas no tienen capa muscular.

Este signo nos indicará que existe un aumento del tono nervioso arterial, causa muy frecuente de hipertensión arterial, pero también puede indicarnos alteraciones más graves como los infartos o las embolias.

-Bucles:
Son curvaturas de los vasos, especialmente de las arterias, debidas esencialmente a un aumento de la presión interna.
Pensad que es un hecho normal, sobretodo cuando existe una hipertensión arterial.

-Signos que indican una dificultad de circulación:

-Varices:

Se entiende por varices la presencia de grandes venas que contrastan con el calibre medio de la red vascular venosa.
Este signo nos indicará una insuficiencia venosa generalizada.

-Franja venosa:
Es la presencia, alrededor de una vena, de una zona de exudación de plasma, que le da un aspecto amarillento difuso. Lo que estaréis observando es un edema y su indicación diagnóstica es precisamente ésta, la posibilidad de padecer edemas o retención de líquidos.

-Relación de calibre arteria-vena:

Como se ha comentado antes, las vénulas son tres o cuatro veces más gruesas que las arteriolas. Las alteraciones de esta relación lo son en general cuando las vénulas superan en más de cuatro veces el calibre arterial.

Este trastorno nos indicará fragilidad o debilidad general en la elasticidad de la pared venosa, con tendencia a la dilatación generalizada.

-Signos que indican una fragilidad de la pared:

-Regularidad venosa:
Las vénulas suelen tener una disposición en forma de árbol, de modo que si inician en un tronco más grueso para ir dividiéndose. En alguna ocasiones, nos encontramos con que no existe una regularidad en la disminución de calibre, presentándose ramas más gruesas que el tronco.
Indicará, a parte de una fragilidad de la pared, la presencia en su interior de una agregación eritrocitaria venosa, que puede mostrar una angina de pecho o una tromboangitis obliterante.

-Aneurismas:
Cuando la irregularidad de la pared arteriolar o venosa es mucho más manifiesta. Una aneurisma es una dilatación en forma de saco situada en la pared vascular.

En algunos procesos hepáticos graves podréis observar la aparición de abundantes aneurismas.

Un microaneurisma aislado nos indicará esta debilidad de la pared arteriolar o venosa.

-Signos de sangre:

-Hemorragias:
Presencia de micro hemorragias causadas por una disminución de los parámetros de la coagulación, como en el caso de las personas que están tomando Sintrom ( es un medicamento que disminuye la coagulación sanguínea, haciendo que la sangre sea más clara).
Nos pueden indicar también un aumento de la presión vascular y una debilidad de la pared.

Al hablar de hemorragias no nos referimos a aquellas producidas por un traumatismo o a aquellas personas que presentan de forma súbita una hemorragia masiva que ocupa casi todo el ángulo del ojo. Estamos haciendo mención a aquellas hemorragias de menor tamaño y en mayor número.

-Trombos:
Algunas veces, nos encontramos con una vénula, usualmente dilatada, que presenta una interrupción brusca sin solución de continuidad. Normalmente, en el extremo de esta vénula se observa una discreta dilatación producida por un microtrombo situado en la luz vascular.

Este signo nos indicará una tendencia hacia la trombosis y agregación de la sangre.

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