MARC GIL: HISTORIA DE SUPERACIÓN, ATLETA CON #STARGARDT; UN GRANDE, UN EJEMPLO DE LA GENTE DE “EDICIÓN LIMITADA”

El lunes fue el día mundial de las enfermedades raras, o cómo le gusta pensar a nuestro atleta Marc Gil, de la gente de edición limitada.
Cómo él es sin duda, una persona única, queremos que todos lo conozcáis, mediante la siguiente historia que ha escrito en primera persona:

Desde muy pequeño la práctica deportiva ha sido una parte consustancial de mi vida. Jugué a baloncesto hasta los 18 años cuando me diagnosticaron una enfermedad rara conocida como enfermedad de #Stargardt. Una distrofia macular degenerativa que afecta a la visión central y, consecuentemente a la identificación de formas, detalles, colores así como fotofobia. En pocos años perdí gran parte de mi visión y eso evidentemente, incidió en muchos aspectos de mi vida, y el deporte no fue una excepción.

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Sinceramente no fue fácil. Por primera vez en mi vida tuve la percepción que dejé de ser una persona “normal” y pasé a ser un “discapacitado”, con todo lo que esa etiqueta implicaba. Pero alguien dijo alguna vez que las pérdidas a veces pueden ser ganancias. Quise resituarme y buscar mi espacio en ese nuevo universo. Y lo encontré a través de la natación adaptada.

Aunque debo confesar que ya nadaba anteriormente, nunca lo había hecho a un alto nivel de competición. La experiencia fue espectacular. Sentía que encajaba perfectamente en un ambiente que mezclaba los ingredientes que en ese momento necesitaba: alta exigencia deportiva, excelente calidad humana de mis entrenadores y compañeros y sobretodo una elevadísima dosis de normalidad ante mi situación.
Después de estar varios años inmerso en el mundo de la natación paralímpica consiguiendo algunos títulos como campeón de España en la modalidad de los 50 o 100 braza S13, mi hermano me introdujo al mundo del CrossFit. El reto era más que ambicioso: saltar un cajón, lanzar la medball o subir una cuerda. Todo esto, sin apenas visión central, me generaba mucho respeto. Pero era una oportunidad.

Me obligó a adaptarme, a centrar la atención en otros sentidos y percepciones para memorizar y mecanizar nuevos movimientos que jamás pensé que podria llegar a ejecutar. Me forzó a confiar en otros y en mí mismo. En definitiva, me exigió superación.
Probablemente muchos de mis compañeros de BOX no tenían ni idea de lo que estoy contando. Y es que la mía, como MUCHAS otras enfermedades, es una enfermedad invisible. Esto genera una situación que a veces puede resultar difícil de gestionar: ¿Qué hago? ¿Me lo callo e intento disimularlo y busco excusas para salir del paso ante situaciones donde me vea limitado? ¿O lo explico, lo normalizo e intento delimitar cuánto me afecta y cuanto necesito que se me pueda ayudar?

Bueno, en mi caso decidí comentárselo primeramente a los coach y después, sobre la marcha a los y las compañeras. Aprovecho para agradecer enormemente la disponibilidad, soporte y sobretodo la normalidad con la que se me ha tratado.
Más allá de mis objetivos individuales como atleta, quiero centrar mis esfuerzos en acercar el mundo de la diversidad funcional al CrossFit y viceversa. Ya no solo por los evidentes beneficios físicos y mentales que esta práctica genera en el individuo, sino como herramienta de inclusión y normalización de la (mal dicha) discapacidad en nuestra comunidad y sociedad.
Casi un año después de embarcarme en esta aventura, cuando recapacito sobre qué es lo que la práctica del CrossFit me ha enseñado, hay algo que destaca sobre lo demás: la capacidad de transformar las limitaciones (propias o ajenas) en oportunidades es la aptitud que nos hace crecer como personas.

 
Ever since I was a young boy, taking part in athletic activities has been an essential part of my life. I played basketball until I was 18 years old. That same year I was diagnosed with a rare illness known as Stargardt disease, a degenerative macular dystrophy that affects the central vision. Consequently, it also affects the identification of shapes, details, and colors, much like photophobia. In just a few short years, I lost a great deal of my vision and this obviously influenced many aspects of my life, even sports were not an exception.

To be honest, it was not easy. For the first time in my life I had developed the perception that I was no longer a “normal” person and that I had become “disabled” along with all of the implications of this label. But, someone once told me that lose can sometimes be a gain. So, I wanted to redefine myself and find my own space to occupy in this new world. In fact, I found it through swimming. Although I had already swum before, I had never done it at such a high level of competition. It was an amazing experience! I felt as though I perfectly belonged in this environment that combined the medicine that I most needed in this moment: a high level of athletic competition, an enormous amount of humanity from my coaches and fellow athletes, and overall a huge dose of normality despite my situation.
After several years of being immersed in the world of Paralympic swimming and achieving several titles, such as Champion of Spain in the category of 50 or 100 breaststroke S13, my brother introduced me to the world of CrossFit.

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