HISTORIAS DE SUPERACIÓN: PERE QUIERE SER PERIODISTA RADIOFÓNICO DEPORTIVO

Pere Ribes un niño ciego que sueña con retransmitir partidos de fútbol su gran pasión.

La emoción le entra por las orejas y abre de par en par sus ojos.  Aspira fuerte y se le escabulle un soplido que encaja con una sonrisa. Pere quiere ser de mayor como el periodista deportivo de Ràdio Olot David Planella, que retransmite los partidos de la Unió Esportiva Olot, el equipo de Pere y al que espera para ir al campo.
No es una historia de fútbol, ni es una historia sobre periodismo de radio. Pere es un niño de diez años que siente los partidos como no lo hace la mayoría de la afición. Siempre ha ido con su radio al campo para escuchar los goles que marca el Olot, pero de un tiempo a esta parte ya no le funciona y casi no la necesita.

Fue así como se le ocurrió querer ser periodista. Era agosto de 2014, “al estropearse la radio, un día me fui con David (su gran amigo) donde está la prensa y pedí a los periodistas si me podía sentar con ellos para escuchar el partido en directo”. Allí estaban Edu de Batlle, periodista deportivo de RAC 1 “que aunque retransmita los partidos del Espanyol es muy bueno”, confiesa Pere, y David Planella por Ràdio Olot.
Así es cómo empezó su admiración por lo que hacían sus ídolos periodísticos y su deseo de ser como ellos. Pere es ciego de nacimiento, pero eso no es una barrera para construir ese sueño que ronda desde hace algo más de un año por su cabeza: ser de mayor periodista deportivo.

FÚTBOL CON LOS OJOS CERRADOS

Para Pere el fútbol no es un campo verde, ni hay distinción en las camisetas de los jugadores, tampoco hay la misma distancia entre una portería y otra, donde se espera que acabe el balón. “Cada mañana me levanto pronto, a las seis en punto, y enciendo la tele y la radio para hacer el seguimiento de la jornada”, explica Pere. Distingue un medio del otro y “no ve dificultad para seguirlos”, cuenta su madre.

Pudiendo quedarse en su habitación, va hasta el estadio porque para él el futbol tiene olor a césped levantado cuando chutan fuerte; le deja el paladar agrio si calla la gradería, o dulce cuando la afición grita o Planella canta gol; descubre el terreno jugado porque explora sus límites andando sobre él. “He caminado por el campo varias veces y cuando me dicen quién ataca en cada momento y quién tiene el balón yo ya los sitúo en el campo”, explica. Para Pere, el fútbol no sólo se ve con los ojos. Se huele, se mastica y se pisa. “El gol que más me emocionó fue aquel que David cantó en el partido contra el Lleida”, recuerda Pere.

“Podría haber sido tenis, o hockey, o baloncesto, pero ha sido fútbol. Es que todos hablan de fútbol”, me explica Pere cuando le pregunto por qué le gusta tanto este deporte y no otro.

El niño también practica natación, atletismo (ejercicios que le facilitan reconocer todo su cuerpo en acción) y ha descubierto hace poco que le gusta jugar a goalball (un deporte creado específicamente para invidentes que se basa en lanzar una pelota que lleva cascabeles para detectar su movimiento y su situación en el campo). Aún así, el fútbol acapara casi toda su atención.

Fuente: EL ESPAÑOL

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