HISTORIAS DE SUPERACIÓN: SAMMY, EL EXPLORADOR

“La visión es el tacto del espíritu”. – Fernando Pessoa

Samuel “Sammy” Martínez Alcázar, de 10 años, cerró sus ojos verde-gris y comenzó a darle rienda suelta a su imaginación.

Había colocado sus manos sobre una pieza que se exhibía en el área de ballenas en The Florida Aquarium, en el downtown de Tampa.

AR-160429982.jpg

“Me estoy imaginando la ballena… Esta ballena no es de verdad”, dijo Sammy.

Minutos más tarde, el niño estaba interactuando en el acuario con diferentes animales reales, entre ellos una medusa, un caballito y estrella de mar, un pez raya y un pingüino.

Sammy tiene una discapacidad visual. Reside en Barranquilla, Colombia, y visitó el acuario recientemente junto con su madre, Paola Alcázar, de 43 años.

La agenda había sido preparada de manera cuidadosa por los encargados del acuario para que Sammy pudiera interactuar con los animales, preguntarle a los expertos y gozar de una experiencia inolvidable.

Participaron en el recorrido Cira Peacock, de St. Petersburg, y sus hijos Joseph, de 14 años y Rebecca de 9.

Peacock, quien trabaja como traductora en el área de la Bahía de Tampa, tuvo la iniciativa de contactar al acuario para saber si era posible realizar la visita tomando en cuenta las necesidades especiales de Sammy. Ella realizó traducción simultánea durante el recorrido.

Katie Fortescue, instructora de investigaciones de cuencas, estuvo a cargo del recorrido. Sammy mencionó que su animal favorito era el pavo, por lo que Fortescue aprovechó a decirle que en un principio se propuso que el pavo fuera el ave nacional de Estados Unidos, pero que al final se escogió el águila calva.

Sammy ponía atención y hacía preguntas con mucha seguridad.

“¿Por qué está el agua helada?”, preguntó mientras tocaba una medusa luna dentro de un recipiente. Libby Nickels, bióloga, le explicó que a esa medusa le gustaba el agua helada del océano y que había alcanzado su estado adulto.

Shawn Garner, uno de los biólogos principales del acuario, saludó a los niños en español y los asistió para que pudieran tocar a un caballito de mar.

“¡Me encantan los caballitos de mar!”, exclamó Sammy contento.

Cada vez que saludaba al personal del acuario, Sammy estrechaba la mano de la otra persona y le preguntaba su nombre en inglés. A veces lo hacía con sus dos manos, sin prisa. Un gesto que parecía bien recibido por los adultos.

El acuario le suministró un traje de buzo a su medida a Sammy, así pudo sentarse a la orilla de un tanque y tocar un pez raya. Rick Klobuchar, Anna García y Ryanne Sullivan supervisaron la actividad.

La alegría del niño era evidente. Comenzó a saltar y a chapotear en el agua. Al darse cuenta del significado de la experiencia, no pudo más que preguntar: “¿Están haciendo esto para mí?”. Peacock agradeció a Dios en voz baja porque su solicitud se había hecho realidad.

Y esto no era todo. Hacía falta que conociera a Cliff, un pingüino africano de patas negras, el cual se comportó muy sociable entre los visitantes.

La bióloga Elizabeth Rittenberry explicó que Cliff es la única especie de pingüino que se encuentra en África y no habita en un ambiente frío. Agregó que los pingüinos defecan cada 10 minutos.

Al final de la jornada, los menores pudieron interactuar con otros animales como un armadillo, una serpiente y un cocodrilo bebé. También aprendieron sobre artefactos biológicos como una réplica de un cráneo de un cocodrilo adulto, muestras de pieles de un venado, un gato montés y el ala de un flamingo, entre otros.

Para tener una idea de la vida de Sammy en Colombia, su madre dijo que su vida es igual a la de cualquier niño de 10 años.

“Se levanta, desayuna, va a la escuela normal, no es un colegio especial. Va a segundo grado de enseñanza bilingüe”, dijo la mamá.

Tristin Ware, gerente senior de educación de The Florida Aquarium, y quien coordinó toda la experiencia para Sammy, enfatizó que la visita del niño representa la primera fase de un programa que se buscará implementar de manera permanente para las personas con discapacidad visual.

Destacó que el acuario trabaja con una amplia audiencia de diferentes edades, entre ellos veteranos discapacitados, personas con autismo y varias fundaciones.

“Intentamos llegar a tantas personas como sea posible”, dijo Ware.

Afirmó que los comentarios del personal sobre la visita de Sammy fueron excelentes.

“Nos encantaría poder tener a Sammy nuevamente en el futuro y poder hacer un programa que beneficie a personas con discapacidad visual y a otras personas para que puedan experimentar lo que hacemos”, afirmó Ware.

“Para mí fue realmente hermoso poder ver que en realidad pensaron en algo que él pudiera gozar”, dijo Peacock, quien aseguró que para sus hijos fue igualmente una buena experiencia. “Para ellos fue muy educativo ver las diferencias entre la interacción que ellos pueden tener con el mundo que los rodea y la forma como un niño, como Sammy, se relaciona con ese mismo universo desde una perspectiva diferente”, dijo Peacock.

Sammy comentó que se imaginó a la ballena grande y pesada y dijo que no tuvo miedo cuando tocó al pez raya.

“Me pareció bien chévere (la visita), buenísima”, dijo Sammy mientras reía.

• 800,000 visitantes van a The Florida Aquarium cada año y cerca de 100,000 estudiantes realizan viajes educativos a sus instalaciones

FUENTE: centrotampa.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s