SOLUCIÓN MÍNIMAMENTE INVASIVA AL GLAUCOMA DE ÁNGULO ABIERTO

El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba aplica una nueva técnica quirúrgica que se engloba dentro de las cirugías mínimamente invasivas del glaucoma. Se realiza mediante un implante microscópico de colágeno porcino.

Con una pequeña incisión en la córnea, sin requerir abordaje conjuntival ni suturas como las técnicas tradicionales, el implante se inserta a través de la incisión en el ángulo iridocorneal, atravesándolo y generando una ampolla de filtración subconjuntival.

De esta forma, el humor acuoso es extraído desde el interior del ojo hacia esa ampolla de filtración, reduciendo la presión intraocular. “Debido al pequeño diámetro y la longitud del implante, no se producen hipotensiones bruscas en el postoperatorio inmediato”, comenta a Diario Médico Rafael Giménez Gómez, oftalmólogo de la Unidad de Glaucoma del hospital.

El implante está distribuido comercialmente por el laboratorio Allergan, bajo el nombre de implante Xen para el glaucoma.

Se utiliza en pacientes con glaucoma de ángulo abierto y criterios quirúrgicos. “La menor incidencia de complicaciones y los resultados hacen que aumente el número de pacientes con indicaciones de cirugía mínimamente invasiva”. Según este especialista, puede asociarse a la cirugía de la catarata.

El procedimiento aporta varias ventajas, entre ellas, la posibilidad de usar anestesia tópica o intracamerular, y la capacidad de observar el efecto sobre el drenaje de forma instantánea. “Las complicaciones intraquirúrgicas y postoperatorias se reducen, así como el riesgo de sangrado y de hipotensiones postquirúrgicas”, ha indicado.

Aunque requiere un seguimiento posoperatorio estrecho, la recuperación visual tras la cirugía es más rápida, permitiendo en algunos casos salir con el ojo destapado del quirófano. A largo plazo se reducen también las intervenciones sobre la ampolla de filtración.

El implante ya ha sido utilizado en otros hospitales españoles y en Andalucía la experiencia la iniciaron hace más de un año en el servicio de Oftalmología del Hospital cordobés.

“Esta técnica la hemos usado en algo más de doce pacientes y cada día se van sumando nuevos casos”, añade. En su opinión, “los resultados han sido muy buenos, con reducciones de la presión intraocular cercanas al 35 por ciento y ausencia de complicaciones”. Sólo un paciente requirió una pequeña intervención sobre la conjuntiva, que se resolvió en la consulta y mantuvo las cifras de presión controladas.

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