¿COMPARTIMOS EL ESPACIO URBANO?

Hace muchos, muchos años, los coches se comieron las calles, reinaron sobre el asfalto y apartaron al peatón a las aceras. Se consolidó una nueva relación de poder donde el motor imponía su fuerza, su velocidad, y el peatón discurría al margen.

Hace unos pocos años, las personas comenzaron una pequeña reconquista, y poco a poco se diseñaron nuevas calles con la esperanza de devolver su protagonismo a los peatones. En la actualidad es necesario ordenar esos nuevos Espacios de Plataforma Única de Convivencia (EPUC) para que no impongan nuevas barreras a personas con discapacidad, como está ocurriendo en algunas experiencias que se abordan sin un diseño ni una estrategia adecuada.

Ejemplo de zona de confort con elementos de orientaciónExiste en nuestro país, y mucho antes en otros países, la inevitable tendencia a devolver a los peatones su protagonismo en las calles y adjudicar a los coches un nuevo papel, más secundario que protagonista, incluso como mero invitado. El problema es que el impulso ha sido desordenado y a menudo ha venido acompañado de intenciones políticas o con un sentido equivocado que las convierte en decisiones erróneas. Así, la mayoría de los Espacios de Plataformas Únicas de Convivencia no son tales, sino versiones o aproximaciones a un modelo que no existe.

“Han ido proliferando como solución inmediata a determinadas cuestiones, sobre todo de anchuras de calle y tiene que ir mucho más allá ya que es un tema de diseño urbano, no solo de accesibilidad ni de ancho de vía”, explica Teresa Gallo, arquitecta y jefa de proyecto del Área de Arquitectura, Urbanismo y Transporte de Ilunion Tecnología y Accesibilidad.

Y como explica Delfín Jiménez, arquitecto, experto en EPUC: “a la hora de diseñar los EPUC se ha seguido poniendo el acento y el ojo en el tráfico rodado, el aparcamiento, el vehículo… y al final no se está yendo a la base del problema, que es un nuevo planteamiento de calle”.

Junto con la proliferación de distintas soluciones, surgieron también nuevas barreras de accesibilidad por las desviaciones o defectos en su configuración técnica. De ahí que el CERMI decidiera abordar la cuestión encargando un estudio o Informe Técnico sobre la Accesibilidad de los EPUC, a Ilunion Tecnología y Accesibilidad. Así lo explica Luis Alonso, Gerente y Comisionado Adjunto para los CERMIS Autonómicos del CERMI: “Responde a una necesidad que nos había sido trasmitida por las entidades de la discapacidad para quienes la implantación de plataformas únicas, sobre todo en el centro de las ciudades, supone graves problemas de accesibilidad. Como elemento nuevo en el paisaje urbano, era necesario poner de manifiesto que en cualquier intervención urbanística hay que tener en cuenta los factores de movilidad para las personas con discapacidad”.

Encuesta a usuarios

Captura de pantalla 2017-01-27 a las 20.36.42.png

 

En la primera parte del estudio, en la etapa de consulta, se lanzó una encuesta en línea, online, a todas las asociaciones de personas con discapacidad, a través de los CERMIS Autonómicos, cuyo objeto era detectar las barreras de accesibilidad de las ECPU actuales y recopilar propuestas de los propios ciudadanos, los usuarios de estas plataformas.

“Han participado de manera activa todas las entidades de la discapacidad”, asegura Luis Alonso, “así como también se ha contado con representación de las administraciones locales quienes, en muchos caos, ya eran conscientes que la implantación de este tipo de plataformas estaba causando importantes problemas de accesibilidad”. Y añade: “El trabajo de participación ha sido excelente, a través de encuestas y reuniones de expertos, todas las variables de accesibilidad de los distintos tipos de discapacidad se han puesto en común y se han tomado soluciones que benefician a todos”.

La encuesta constaba de los siguientes apartados: Edad, Sexo, Tipo de discapacidad, Valoración general, Valoración desde la perspectiva del conductor, Valoración desde la perspectiva del peatón, Beneficios y dificultades de la plataforma única, Convivencia vehículo-peatón, Frecuencia de uso y severidad de las barreras y Propuestas de mejora).

Y las conclusiones que luego pudieron extraerse de esas encuestas, 697 recibidas, de manera muy resumida son:

Las EPUC son un tema de diseño urbano, no solo de accesibilidad ni de ancho de vía.
Tiene sentido si es para uso compartido o peatonal, de no ser así preferentemente hay que defender el diseño tradicional
Hay que pensar en la actividad que se desee conseguir en esa área y qué tráfico canalizar
En general se detecta insuficiente señalización e información
Ausencia de campañas divulgativas tanto para peatones como para conductores

Captura de pantalla 2017-01-27 a las 20.38.59.png

Una de las primeras valoraciones de Teresa Gallo a la vista de los resultados de la encuesta es que “la gente ha respondido a esta encuesta viendo los ejemplos concretos que cada uno vive en su ciudad o cuando viaja, entonces lo que es la EPUC no se llega a conocer, ven un espacio, normalmente estrecho, en el que mejor o peor, entran coches y peatones, y tienen reticencias, ojalá hubiera más buenos ejemplos que hubieran permitido valoraciones más positivas”.

El problema, a juicio de Delfín Jiménez, “es que el peatón no ve la convivencia, porque los EPUC son espacios de plataforma única, pero de convivencia, esa última parte es la clave y la que está por hacer, la que viene a dar sentido a estos espacios porque si no se produce la convivencia, los peatones no ven la calle como suya, no ven que el coche es un invitado en ese espacio”.

Para ambos expertos, los usuarios tienen mucha razón al plantear sus quejas porque si no se diseñan bien, los EPUC son espacios más peligrosos para el peatón.

A juicio de Luis Alonso, “ha sido sorprendente la participación tanto en las encuestas como en los grupos de expertos, lo que nos da una idea de la inquietud que supone la cada vez mayor implantación de estas plataformas únicas. Todos, personas con discapacidad y administraciones locales, estamos interesados en que estos temas se resuelvan, se adopten las medidas que se plantean y sirvan de buena práctica para la creación de espacios futuros similares”.

 

Historia breve y normativa de los EPUC

Los EPUC se crearon con la idea de proveer la convivencia en el siglo XX y desde hace unas décadas una de las posibles soluciones es esa reducción de tráfico para convivir todos a un mismo nivel, pero se ha estado haciendo de maneras muy distintas y sin tener en cuenta a los colectivos más vulnerables.

En la actualidad, lo que percibe el usuario, lo que se ha hecho hasta ahora, a juicio de Teresa Gallo, “son actuaciones adoptadas en calles estrechas, porque no había más opción, así es en más del 90 por ciento de los casos y la vulnerabilidad es muy grande en estos espacios, sin embargo lo que se quiere hacer es un espacio para convivir, en el que el vehículo sea la mínima representación”.

Lo que se ha hecho en nuestro país es en principio escaso y defectuoso, con muchos problemas añadidos y nuevas barreras. ¿Es entonces un problema de diseño? Nos preguntamos. “Y de concepción”, responde Teresa Gallo, “a lo mejor esa calle no tenía que ser una EPUC”.

También es un problema de planificación y de gestión de las soluciones porque no se cuidan de manera adecuadas algunas de ellas, como son las restricciones de tráfico, los límites de velocidad, los aparcamientos… “Y añado otro problema”, apunta Teresa Gallo, “el desconocimiento y el comportamiento incívico, en este caso de los poderosos, que son los vehículos”.

Quizás la razón de todo este difícil discurrir sea también la escasa o casi nula normativa que tiene nuestro país sobre este tipo de soluciones. Como apunta el estudio elaborado para el CERMI, “en general el marco normativo es escaso y poco desarrollado a nivel técnico”. De hecho, las primeras referencias se encuentran en el año 2007, como “plataformas únicas de uso mixto”. Y en el ámbito autonómico la normativa es prácticamente inexistente.

Para la arquitecta “lo poquito que hay en normativa es muy prudente, conservador, creo que no se quiere meter verdaderamente en el tema y regularizarlo bien y de ahí viene el problema, son conservadores con el modelo estándar de calle y dejan la solución de los EPUC para casos muy puntuales. Es decir, la normativa solo permite la plataforma única cuando morfológicamente no se puede ir a la solución estándar”, de ahí que Teresa Gallo apunte la necesidad de que evolucione la normativa e incorpore otras premisas de diseño.

Mientras que Delfín Jiménez explica que “ante las barbaridades que se están haciendo, al no tener en consideración a los colectivos más vulnerables a la hora de proponer espacios de plataforma única de convivencia, la normativa es muy, muy conservadora, no se cree la convivencia y las soluciones que apunta van un poco a la protección del peatón. Lo que propone es la canalización a través de una segregación en bandas, pero segregación es contraria a convivencia y si tú segregas tráfico no estás promoviendo la convivencia. La normativa y las interpretaciones que se han hecho nos conducen a una NO convivencia y a espacios todavía más peligrosos que la calle más tradicional, ¡para eso deja el bordillo, que al menos protegía!”.

Los expertos opinan
A la vista de los resultados de la encuesta y con los conocimientos que suman los participantes en la mesa técnica de trabajo del CERMI, organizada para el estudio, se pueden extraer unas conclusiones claras, como que la distancia entre fachadas no puede ser el único parámetro a considerar a la hora de decidir sobre los EPUC; tampoco cabe suponer un modelo único ni reglas simplistas, aunque sí se considera innecesario estas soluciones en zonas nuevas que disponen de espacio suficiente para construir aceras seguras y cómodas para todos; el diseño debe ser flexible; dada la problemática evidente que manifiestan las personas ciegas, deben plantearse propuestas de solución, que tendrán que ser validadas por el colectivo y resulta imprescindible instalar banda de encaminamiento que sirva de orientación y referencia a determinados colectivos.

Esquema de medidas para garantizar una circulación a baja velocidad en los EPUCSe trata entonces de confeccionar casi un traje a medida para cada caso, para cada calle. Además, no sirve siempre, la plataforma única es una solución muy concreta, muy específica y no se puede aplicar por motivos estéticos ni políticos, sino por motivos funcionales, teniendo en cuenta la implicación que tiene sobre el entorno, sobre el resto del área, y en particular cómo es la nueva relación vehículo-peatón.

En definitiva, las EPUC no son una solución para calles estrechas donde no caben las aceras, ni tampoco una mera reforma estética o política. La idea es que el peatón pueda transitar por la totalidad del espacio e implica una modificación de tráfico, con una reducción de la intensidad, de la velocidad y del aparcamiento.

“Esto es diseño puro”, afirma Teresa Gallo, “no queremos decir que todos los itinerarios urbanos peatonales se transformen en EPUC, sino que podría haber unos espacios muy controlados que pueden ser este tipo de vías, que enriquecerían la ciudad. Su diseño, por supuesto debe venir acompañado de un montón de cosas, como bandas de encaminamiento para personas ciegas o referencias para transitar, y para eso es necesario un proyecto y un estudio de cada calle, porque no es lo mismo implementarlo en una calle en el sur de España que en el norte, o en una zona determinada de una ciudad o un pueblo”.

Y finalmente, también hace falta una campaña de concienciación sobre lo que significa la convivencia, el peatón recupera su espacio en la calle, pero debe respetar el espacio de otros, que es el mismo espacio. Y, sobre todo, los vehículos deben ser conscientes de su nuevo papel y ceder el protagonismo al peatón.

Y finalmente, queda clara la necesidad de primar el diseño urbano en toda la concepción de un EPUC, como afirma con decisión Teresa Gallo y como explica Delfín Jiménez: “según un ingeniero de tráfico holandés, especialista en estos temas, ni los conductores ni los peatones hacen caso de la señalización y cuanto más hay, menos se percibe, así que apostaba por conseguir la protección del peatón y el control del tráfico rodado a través del diseño, no a través de la señalización. Aunque hay una señalización mínima, lo más eficaz es conseguir espacios a través del diseño. La idea es que el coche se sienta como un invitado de la zona peatonal”.

Ahora, con el estudio elaborado por el equipo de Ilunion Tecnología y Accesibilidad, comienza un nuevo recorrido, su difusión, tal y como relata Luis Alonso: “Ya se han tomado las primeras medidas, además de estar disponible para quien quiera hacer uso de él, se ha hecho llegar a los CERMIS Autonómicos para su difusión entre los ayuntamientos de sus territorios, de forma que las entidades locales adopten las soluciones que en el informe se plantean”.Captura de pantalla 2017-01-27 a las 20.36.42.png
REPORTAJE: CERMI ESTATAL

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s