FUMAR ACELERA HASTA EN CINCO AÑOS LA DEGENERACIÓN MACULAR ASOCIADA A LA EDAD

El 33% de las chicas y el 29% de los chicos españoles de entre 14 y 18 años son fumadores y más del 12% fuman a diario. Así, y pese a las persistentes campañas de prevención en torno a los peligros que implica la nicotina, España se sitúa a la cabeza de los países de la Unión Europea donde los jóvenes comienzan antes con este mal hábito.

A pesar de que muchos de esos adolescentes son conscientes de que su hábito comporta un elevado riego de sufrir enfermedadescardiovasculares, respiratorias o cáncer; sólo un escaso porcentaje conoce que el consumo de tabaco también incrementa la probabilidad de padecer afecciones oculares como las cataratas o la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

Las sustancias tóxicas derivadas de la inhalación del humo del tabaco se acumulan en diferentes partes del organismo y, a través del sistema circulatorio, llegan a los ojos. De esta forma, del mismo modo que afectan al sistema vascular del organismo, alteran el riego sanguíneo ocular.

Coincidiendo con la celebración del Día Mundial Sin Tabaco se realizará durante todo esta semana una campaña divulgativa a través de las redes sociales para concienciar a la población sobre los efectos adversos que el tabaco provoca en la visión.

La Dra. Carmen Villoria, advierte que “pocas personas relacionan al fumador con problemas visuales, si bien está demostrado que su efecto es evidente y frecuente en distintas patologías, siendo más comunes en personas fumadoras o incluso en aquellas expuestas al tabaco”.

En el caso de las cataratas, enfermedad consistente en la opacidad del cristalino que impide el paso de los rayos luminosos y dificulta la visión hasta poder llegar a la ceguera, se calcula que son un 40% más frecuentes entre los fumadores.

Esta mayor incidencia se debe tanto a la acción directa de las sustancias tóxicas del humo en los ojos, como a la liberación en los pulmones de sustancias nocivas que mediante el torrente sanguíneo llegan a los ojos y también afecta a los fumadores pasivos.

Además de todo ello, fumar aumenta el riesgo de pérdida grave de la visión en personas que presentan otras enfermedades oftalmológicas y, cuando las mujeres fuman durante el embarazo, existen más posibilidades de que den a luz en forma prematura, dejando al bebé expuesto a un mayor riesgo de que contraiga la enfermedad llamada retinopatía del prematuro que podría provocar su ceguera, como así también otros problemas de salud.

 “Eliminar el consumo de tabaco no es una garantía para que no aparezcan estas enfermedades, al igual que ocurre con otras dolencias, pero desde luego retrasará su aparición e influirá en su desarrollo más tardío”.

Pero, sin duda, el principal efecto se produce con las cataratas y en la degeneración macular, una enfermedad progresiva asociada a la edad que sufren más de 750.000 adultos en España, de los que 40.000 viven en Galicia, y que constituye la causa principal de pérdida de visión parcial y ceguera.

La mácula, ubicada en el centro de la retina, es crucial para tareas como conducir y leer y, según estudios realizados por la OMS, un fumador puede experimentar esta pérdida de visión hasta 5 años antes que un individuo sin esta adicción.

Fuente.. La Gaceta

 

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