AJEDREZ PARA DISCAPACITADOS VISUALES

El ajedrez puede encuadrarse en el numeroso grupo de deportes en el que el esfuerzo físico ocupa un papel secundario y la relación del deportista con el éxito depende más de otras habilidades. Se trata de un deporte de precisión, pero con un marcado aspecto competitivo.

Es el de más larga tradición e historia entre las personas ciegas de todo el mundo. Partiendo de la reglamentación internacional para personas que ven, los jugadores ciegos han propuesto a la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE fide.com) pequeñas adaptaciones para conseguir un juego completamente practicable por parte de los discapacitados visuales

No se trata, pues, de un deporte concebido para que los ciegos puedan competir entre sí, sino de un deporte milenario hacia el que este colectivo se ha acercado históricamente en busca de mayores horizontes personales y deportivos.

Se trata asimismo de una actividad muy igualitaria, porque el ajedrez para ciegos se disputa en una sola categoría, sin distinción entre ciegos y deficientes visuales, ni discriminación entre hombres y mujeres, ni por grupos de edades.

Existen campeonatos específicos para categoría femenina, o para categoría juvenil, pero ambos tienen, además, libre acceso a todos los torneos “senior” sin restricciones ni ventajas.

La capacidad que todos los grandes jugadores tienen para disputar partidas “a la ciega”, es decir, sin tablero delante, demuestra hasta qué punto los resultados en ajedrez están muy poco relacionados con las condiciones físicas y visuales.

Todas estas características han configurado un deporte con un alto nivel de exigencia por su decidida vocación de integración.

En las últimas décadas, ha sido muy rápida la progresión del colectivo de ciegos dentro del ranking internacional absoluto. Como consecuencia, desde 1992, la FIDE reconoce este nivel con la inclusión en la Olimpiada de Ajedrez, como un país más, de una selección internacional de ajedrecistas ciegos.

HISTORIA DEL AJEDREZ

Dice la leyenda que el ajedrez lo inventó, hace más de tres mil años, un matemático oriental, para satisfacer el encargo de un rey todopoderoso y hastiado de los juegos que conocía.

El monarca, fascinado por el nuevo juego, ofreció al sabio la mitad de su reino, pero éste se conformó con algunas cantidades de trigo: sólo un grano por el primer cuadro del tablero, dos por el segundo, cuatro por el tercero, ocho por el cuarto y así hasta las 64 casillas.

El rey, desconocedor de las posibilidades de las progresiones aritméticas, pidió un saco de trigo para satisfacer tan modesta petición, pero, cuando sus asesores terminaron de contar, le advirtieron que no habría trigo en el reino para pagar al sagaz inventor.

Burlado, el rey haría decapitar al sabio.

Ésa es la leyenda del primer rey al que pusieron en jaque y del primer hombre que perdió la cabeza por el ajedrez.

Posiblemente el anónimo inventor de la leyenda quiso ilustrarnos sobre la relación entre el cálculo en ajedrez y las matemáticas; en un sentido más general, puede afirmarse que la primera característica que debe poseer un buen jugador de ajedrez es la capacidad para elaborar el pensamiento abstracto.

A comienzos del siglo XX, con el nacimiento de la escuela soviética de ajedrez, el juego-ciencia, que fue privilegio medieval de aristócratas y clases altas, y cultivado con fines lúdicos, se transformó en un deporte de masas, reglado y orientado decididamente a la competición.

El ajedrez de élite se convirtió, desde ese momento, en una dura disciplina, que requiere profesionalismo y dedicación exclusiva, y que hará expresar al filósofo francés Marcel Duchamps “el ajedrez es un deporte, un deporte brutal. Si es algo, es lucha”.

EL AJEDREZ Y LAS PERSONAS CIEGAS

En esta época se produjo la incorporación masiva de los ciegos al ajedrez, aunque se conocen antecedentes desde la antigüedad.

El rey Fernando El Católico jugaba cada día al ajedrez con su confesor, el abate Roldán Bielsa; cuando este último perdió la vista, el rey le regaló un tablero de mármol con adaptaciones en los escaques y con las piezas negras diferenciadas con un lazo.

Pero en las primeras décadas de este siglo las iniciativas aisladas dan paso a la formación de grupos de ajedrez en distintas asociaciones nacionales de ciegos europeas, que acabarán, en 1958, convergiendo en la International Blind Chess Asociation (IBCA), que da un impulso decisivo a la organización de torneos para ciegos.

A partir de la creación de la Organización Internacional del Ajedrez para Ciegos (IBCA), comenzaron a organizarse competiciones internacionales de ajedrez para ciegos.

La primera Olimpiada por Equipos se puso en marcha en 1961. El crecimiento en número de equipos y en nivel de juego se ha producido en las dos últimas décadas, cuando han nacido competiciones como el Campeonato del Mundo Femenino, el Campeonato de Europa Individual, o la Copa del Mundo.

La ONCE, desde 1992, ha desempeñado un papel muy activo como organizadora y promotora de nuevos torneos oficiales.

Aún más importante que completar un digno calendario internacional, ha sido la inclusión, desde 1992, de un equipo de IBCA en la Olimpiada Absoluta de Ajedrez. La FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) acepta la presencia de los mejores jugadores ciegos –como un país más- frente a todas las selecciones nacionales y otorga así el mejor aval de calidad para el deporte integrado.

Hoy, la IBCA se ha extendido ya a 4 continentes y el número de jugadores ciegos asociados en todo el mundo supera los 15.000.
EL AJEDREZ PARA CIEGOS: UNA VENTANA A LA SOCIEDAD

VENTAJAS DE LA ENSEÑANZA DEL AJEDREZ

Hace ya algunos años, La UNESCO declaró al ajedrez como una actividad muy beneficiosa en la formación de los jóvenes porque, además de los beneficios intelectuales, entrena a los niños en la toma de decisiones y la asunción de responsabilidades. Desde el punto de vista formativo, es un buen aprendizaje para la vida.

En España, en la década de los 90, el Senado aprobó una resolución en la que se insta al Gobierno a introducir el ajedrez como materia optativa en todos los colegios, a semejanza del modelo seguido ya hace décadas en países de nuestro entorno.

Además de las virtudes socializadoras que pueden atribuirse a todos los deportes, se reconocen comúnmente algunas ventajas específicas al ajedrez:

Es un juego de base matemática. Favorece por tanto el aprendizaje lógico de todos los estudiantes. El excampeón del mundo –e ingeniero de profesión- Mijail Botvinnik sentenció: “El ajedrez es a las matemáticas lo que la música es a la acústica”.

Desarrolla capacidades cerebrales importantes, como la memoria, la inteligencia, la creatividad o la concentración. Experimentos comparativos realizados en algunos colegios hablan de mejoras intelectuales superiores al 30% en los grupos de alumnos que aprenden ajedrez sobre los que no lo hacen.

Desarrolla el pensamiento crítico. Uno de los fundamentos en la formación de un ajedrecista es precisamente su objetividad a la hora de juzgar sus errores y los ajenos. No en vano este juego tiene una larga tradición de censura entre las religiones y los regímenes dictatoriales (prohibición en el Concilio de Trento, en el Irán de Jomeini, en China, en el régimen de los talibanes de Afganistán.)

Ayuda a la toma de decisiones. Algunos autores, como Boris Slotnik, ex director de la cátedra de ajedrez en la Universidad de Moscú, consideran que el ajedrez acelera la maduración de los jóvenes por el entrenamiento precoz en la toma de decisiones.

Pero, sobre su valor formativo, el ajedrez es, como apuntaba Duchamps, un deporte ferozmente competitivo. La larga duración de las partidas, la intensidad de los torneos, la dureza y constancia del entrenamiento y, especialmente, la interpretación (siempre exagerada) del resultado, como respaldo o menoscabo de las propias capacidades intelectuales, dan a la victoria o la derrota un matiz diferente a otros deportes.

VENTAJAS ESPECÍFICAS PARA LAS PERSONAS CIEGAS Y DEFICIENTES VISUALES

En el caso de los niños ciegos y deficientes visuales, hay al menos tres factores que refuerzan las ventajas del juego: la mejora intelectual, la capacidad de socialización y las posibilidades de igualarse a los videntes.

— El entrenamiento en la toma de decisiones y el pensamiento crítico, que tiende a eliminar las reacciones pasionales en beneficio de la lógica, se presenta especialmente beneficioso en personas, que por arrastrar alguna minusvalía, sientan algún grado de inadaptación personal y social.

— El ajedrez, por el número de países asociados a su Federación Internacional, es el tercer deporte más universal, tras el atletismo y el fútbol. Ello supone, para cualquier jugador, posibilidades casi ilimitadas de relacionarse con diferentes grupos humanos. La persona ciega, que a menudo vive en un mundo social cerrado, dispone, a través de las competiciones integradas, de una gran ventana por donde asomarse a la sociedad; un ajedrecista ciego que sólo disputara las competiciones federadas de su Comunidad se relaciona con más de una docena de equipos y un centenar de jugadores videntes cada año.

No hace demasiados años que, para algunos alumnos ciegos, los encuentros de ajedrez fueron la primera experiencia autónoma, sin tutores o padres, con el mundo exterior. Esa alta socialización enriquece necesariamente su vida.

— El factor competitivo opera en el niño ciego como revulsivo a las frustraciones de su deficiencia visual. Ésta es una de las razones por las que, históricamente, el ajedrez -una actividad con escasas recompensas económicas y honoríficas- ha sido el deporte más y mejor practicado por las personas ciegas y deficientes visuales en el mundo.

Frente al tablero el niño ciego descubre la competición en igualdad de condiciones con los videntes, lo que le ayuda a desterrar la idea de la minusvalía y mejora su autoestima.

Pero no conviene olvidar que para seguir en una disciplina dura y esforzada como pocas, el ajedrez no debe perder su horizonte lúdico. Antes que dejarse atraer por las complejas consecuencias sobre la personalidad, el ajedrecista debe disfrutar del juego.

Las partidas entre ajedrecistas ciegos se juegan en dos tableros; cada uno de los jugadores mueve las piezas en su tablero de modo que, al tocarlas, no moleste ni sea molestado por su contrario. Los relojes de ajedrez disponen de un mecanismo de voz con auriculares para acceder al tiempo de juego.

El instrumental de juego es diferente al de los jugadores videntes, pero estas modificaciones no son más que pequeñas adaptaciones del material tradicional; se busca con ello, una vez más, el objetivo de la normalización. La persona que ve puede jugar perfectamente con el tablero, piezas y reloj del jugador ciego y ninguno de los dos se encuentra con desventajas.

El material de juego consiste en:

1. Un tablero adaptado que tiene los cuadros negros ligeramente más altos (de 1 a 2 milímetros) que los blancos, para que cada casilla resulte perceptible al tacto. Este tablero debe tener al menos 20 cm. de lado. Los tableros más pequeños fueron prohibidos por la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) porque la mano del jugador ciego podía cubrir toda la extensión del tablero y hacer imposible su visión para el árbitro.

Pese a esta flexibilidad en la elección de tablero adaptado, la tendencia, en los países donde el ajedrez para ciegos está más desarrollado, es elegir tableros muy semejantes en tamaño y modelo a los utilizados en cualquier torneo para personas que ven.

2. Un orificio en el centro de cada uno de los 64 escaques. En él se insertan las piezas.

3. Las piezas tienen -como prolongación de la base- un pequeño vástago por medio del cual las piezas quedan sujetas a las casillas. Este es el sistema ideal para que los jugadores ciegos puedan tocar las piezas sin derribarlas ni desplazarlas involuntariamente.

4. Las piezas negras tienen -generalmente en lo más alto- una cabeza de clavo que las hace distinguibles, al tacto, de las blancas.

5. El reloj de ajedrez es un artilugio con dos mecanismos que marchan alternativamente. Cuando un jugador mueve pieza, acciona un pulsador que detiene su tiempo y pone en marcha el del contrario. Así hasta el final de la partida.

El reloj tradicional para ciegos es parecido, pero carece de cristal protector para que se puedan tocar las manecillas de la esfera. Sin embargo este sistema —poco preciso en el control de minutos y segundos y favorecedor de episodios de picaresca— está ya superado por los nuevos relojes digitales, que incorporan, además de la nueva tecnología, un sistema de voz sintética para que el jugador, mediante un auricular, acceda en cualquier momento de la partida al control de su tiempo y el de su rival. Este reloj incorpora módulos de voz sintética en español, inglés y alemán para universalizar su uso. La tercera generación de estos relojes (llamados DAMA) cuenta también con avisador acústico del final del tiempo de juego.

6. Para anotar las partidas las personas ciegas utilizan hasta 4 sistemas diferentes:

a) su material habitual de escritura (pauta, papel braille y punzón);

b) máquinas portátiles para escribir en braille;

c) grabadoras, que suelen utilizarse conjuntamente con el ábaco. En la grabadora se dicta la jugada que se hace y con el ábaco se controla el número de jugadas realizadas en cada momento;

d) Braille’n Speak (Braille Hablado) o similares. Una agenda electrónica con sintetizador de voz, donde los datos se introducen mediante teclado braille y se recuperan a través del sintetizador de voz.

En este capítulo, el reglamento establece la obligatoriedad de anotar las partidas, pero no establece prohibiciones ni preferencias entre unos u otros sistemas.

La proliferación de curiosos sistemas para anotar las jugadas o controlar su número antes del control es uno de los aspectos más llamativos y peculiares en un torneo para ciegos.

EL REGLAMENTO

La reglamentación de la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) rige para todos los ajedrecistas del mundo, incluyendo las personas ciegas. Existen, eso sí, unas normas complementarias cuando uno de los contendientes, o los dos, son ciegos. Son las siguientes:

1) La partida entre dos jugadores ciegos o entre un ciego y un vidente puede disputarse, a petición de cualquiera de los jugadores, en dos tableros. Esto permite que cada jugador pueda tocar o mirar su tablero sin interferencia de las manos del contrario. Con los dos tableros, un jugador no queda frente al otro, sino ligeramente escorado. En el centro, accesible para ambos, queda el reloj.

2) Las jugadas deberán anunciarse al contrario, que debe repetirlas y ejecutarlas en su tablero.

Para comunicarse se utiliza la anotación algebraica diciendo los nombres de las piezas y los números de las filas del tablero en idioma alemán, mientras los nombres de las columnas serán los siguientes: Anna, Bella, Cesar, David, Eva, Félix, Gustav, Hector. Así, en un campeonato del mundo para ciegos, la jugada Cf6 (“caballo efe seis”), sonaría como “springer felix sex” y sería comprendida por jugadores de todos los continentes.

3) En un tablero adaptado se considera “pieza tocada” (y se aplica la regla del ajedrez que corresponde) cuando ésta haya sido extraída del orificio de encaje. Igualmente se considera la jugada realizada cuando una pieza ha sido encajada en una casilla.

4) Si durante el transcurso de la partida se observan diferentes posiciones en los dos tableros, el error debe corregirse consultando las planillas de ambos jugadores. El jugador que haya anotado correctamente pero haya ejecutado otra jugada deberá ajustar su posición a lo anotado.

Si por el contrario, las planillas difieren, deberá retomarse la partida desde el punto en que las planillas estén de acuerdo, reajustando los tiempos.

5) El jugador ciego tiene derecho a utilizar un asistente, que anote, anuncie y mueva las jugadas y el reloj.

Sin embargo, esta norma está casi desterrada en la práctica porque la persona ciega trata de jugar su partida con la mayor normalidad. Por ello, la figura del asistente tiende a desaparecer.

Todas estas normas están, además, condicionadas a las necesidades de cada torneo. El director de la competición está facultado para adaptarlas de acuerdo a las circunstancias.

Conviene señalar que la reglamentación no hace distinción alguna entre ciegos y deficientes visuales; ambos pueden acogerse a las normas anteriores. Esto es coherente con la organización general del ajedrez para ciegos, donde no se hacen categorías B1 y B2. Con un grado de visión del 10% o menor, se puede participar en las competiciones de ajedrez para ciegos.

 

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